Pasar al contenido principal

Aquel miércoles 26 de octubre de 1831…

Por Jorge Frogoni Laclau

        Ese día se trasladaba del pueblo “Nuestra Señora de los Remedios” más conocido como Las Víboras, el cura Felipe Santiago Torres Leyva, con algunos vecinos hacia el rancherio de Las Higueritas, para llevar adelante una sencilla ceremonia que recordamos hoy hace 195 años…

    El puerto natural de las Higueritas, fue escenario de múltiples acontecimientos, desde cobijar parte de la flota invasora inglesa en 1807, al igual que la brasilera del Almirante Senna Pereira y del propio Almirante Brown. Allí existía desde comienzos del siglo XVIII una serie de ranchos, principalmente comercios (pulperías) que surtían a los buques que navegaban por el río Uruguay, aguas arriba o abajo, además de vender productos a los pescadores, montaraces, peones etc. de la zona. Siempre hubo algún rancho sobre aquellas barrancas (que hoy ocupan las instalaciones del puerto), así lo menciona ya en 1800 Andrés Oyarvide (cartógrafo español).

    En 1809 y 1814 hubo intentos de trasladar la población de Víboras hacia las Higueritas, como mejor lugar para establecerse.

    En 1816 Artigas, en su política de repartir tierras y fundar pueblos, hizo repartir chacras y solares en las Higueritas, hecho que estuvo a cargo de Manuel Durán.

    En 1829 se instala por parte de la Asamblea General, la Receptoria General del Río Uruguay (que visaba y cobraba impuestos a los buques que navegaban dicho río), siendo el primer ente recaudador del estado Uruguayo previo a su creación en 1830.

    En la prensa de la época (1826 -1831) vemos el constante acarreo fluvial del puerto de las Higueritas principalmente hacia Buenos Aires, llevando leña, carbón, cueros, etc., lo que implicaba que vivían marinos, montaraces, peones etc. en la zona circundante al puerto.

    Junto a la Receptoria se creo una pequeña capilla, y se concentraron más ranchos de pulperos, montaraces, jornaleros, etc.

    Curiosamente, en la pulpería de Antonio Villalba (uno de los pobladores de Higueritas) se vió conmocionada con un hecho de sangre que ocurrió en Julio de 1831, Felipe Carapé (Patiño) montaraz de la zona, que tuvo el honor de ser uno de los Libertadores de 1825 aquel 19 de abril que desembarcando en la playa de la Agraciada, dió muerte de una puñalada al soldado desertor de Buenos Aires llamado Manuel Salon. Mostrando la vida dura y arriesgada de aquellos años…

    A los pocos meses sucedía el hecho que en cuestión nos toca destacar:
    Aquel miércoles 26 de octubre se juntaron los vecinos de Higueritas junto con el grupo que venía acompañando al cura Torres Leyva, para labrar el Acta que decía entre otras cosas: “Ciudadanos desde el año nueve he sido un constante promotor de este establecimiento por el conocimiento práctico que tengo de las ventajas de su local indicado por la naturaleza para una Ciudad mercantil”… (de aquí el nombre de Nueva Palmira, por aquella ciudad mercantil del oriente: Tadmul o Palmira, donde las caravanas de oriente a occidente transitaban por el oasis de Siria), en este punto geográfico las “caravanas” eran fluviales.

    Más adelante expresaba: “Ciudadanos vuestros nombres van a ser inscriptos en los fatos historiales de nuestra República serán indelebles y la generación futura os bendecirá como las piedras cardinales de una población que rápidamente llegará a ser la segunda Ciudad de este Estado.” (Sin dudas olvidado por años y décadas, no solo aquellos nombres, sino también esta importante ubicación geográfica, que en recientes años se esta dando a conocer como el segundo puerto más importante de Uruguay).

    Y continúa el Acta expresando: “...que la población se llamará Nueva Palmira con la advocación de nuestra Señora de los Remedios, instruyendo por su Patrono y Protector al ciudadano General D. Julián Laguan, pasándole una copia para su conocimiento y al mismo tiempo la eleve al Superior Gobierno para su aprobación y protección.”
    
    El general Laguna, padrino de esta ciudad, era en ese entonces el Ministro de Guerra del primer gobierno patrio. Su viuda e hijos vivieron en Nueva Palmira por muchos años.

    Costó varios años, para que el nombre de Nueva Palmira, como nombre “oficial” de la población comenzara a escucharse y figurar en los documentos, mapas y planos de 1850 y 60 aparece indistintamente Higueritas – Nueva Palmira, hecho que hasta 1872 se lo podía ver...

    De aquellos nombres, que firmaron el Acta del 26 de octubre, queremos destacar apellidos que aún hoy existen y que son parte de aquella historia, para que no sean olvidados -cómo lo señalaba el propio cura Torres Leyva-; ellos son:

    De los Santos, Camacho, Paredes, Giménez, Montaner, Villalba, Alza, Díaz, Bermúdez, Ferrer, Vargas, Rodríguez, Silva, Pinazo, Merlo, Callero, Ruiz, Nieto, Pedernera, Medina, Castro, Alvarez...


 

Aquel miércoles 26 de octubre de 1831…